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Cómo MBCT me cambió la vida




Estoy ya pisando el octavo mes de embarazo. Es mi segundo embarazo.


Después de mi experiencia en el primero, tomé la decisión de no volver a embarazarme. Desgraciadamente pasé por ciertas complicaciones graves que combinadas con mi trastorno de ansiedad, me llevaron a tomar esa decisión.


Todavía me acuerdo de muchos pensamientos que pasaban constantemente por mi mente. Pensamientos que eran tan fuertes, que llegaban incluso a detonar episodios de depresión, ansiedad y aveces pánico.


Todo ese miedo se traducía a pensamientos habituales como “¿y si me vuelve a suceder?” o “seguro fue mi culpa” que me llevaban a darle vueltas una y otra vez a la situación. Me pasaba buscando razones, atorada en el pasado. ME LA PASABA VIVIENDO DENTRO DE MI CABEZA. Y lo peor era que mi hijo, un niño sano y feliz, estaba empezando a tener miedos igual de irracionales que los míos. Ese fue el foco rojo que me hizo detenerme y buscar ayuda.


Afortunadamente unos años después, la vida me llevó a escuchar de Mindfulness, específicamente de MBCT (Terapia Cognitiva basada en Mindfulness).


En un principio no sabía cómo podría ayudarme, pero de todas formas lo hice.

En ésta nota quiero compartirles cómo es que el curso MBCT me ayudó a salir adelante, a dejar de tener miedo y a estar ahora esperando a mi segundo niño.


EL GRAN IMPACTO QUE LOS PENSAMIENTOS TIENEN EN CÓMO NOS SENTIMOS


Aprendí que el contenido de mis pensamientos tiene un impacto directo en cómo me siento y cómo actúo. Pensamientos negativos nos llevan a estados de ánimo negativos. Pero, ¿qué tan consciente estaba de mis pensamientos?. La respuesta es -cero-. Nisiquiera sabía que existía una manera de estar consciente de ellos. Esa es una de las herramientas más importantes que MBCT me enseñó.

Al estar consciente del contenido de mis pensamientos, me di cuenta de cómo estaba convencida de que todo había sido mi culpa. Lo que me lleva al siguiente punto importante:


LOS PENSAMIENTOS NO SON HECHOS


Primero que nada ¿qué son los pensamientos?

Los pensamientos son simplemente una representación de nuestra perspectiva en un momento particular. Sin complicarnos demasiado, los pensamientos son el producto de la actividad del cerebro. En pocas palabras, nuestro cerebro piensa. Ese es su trabajo.


No podemos detener o controlar nuestros pensamientos, pero lo que sí podemos hacer es cuestionar si eso que estoy pensando es un hecho comprobable o si es simplemente uno de los miles de pensamientos automáticos que la mente genera al día.

En la sesión 6 del curso, se habla de lo poco que cuestionamos los pensamientos que pasan por nuestra mente. La mayoría de las veces creemos que sea lo que sea que estamos pensando, seguramente es un hecho. Si yo pienso que algo “seguramente fue mi culpa” y no cuestiono si ese pensamiento es -realmente un hecho- lo más probable es que ese pensamiento se convierta en una creencia, sobretodo si se trata de un pensamiento constante. ¡Qué peligro! ¿no?.


¿Qué pasa con pensamientos depresivos, ansiosos? Exactamente lo mismo. Si no nos recordamos a nosotros mismos que SÓLO SON PENSAMIENTOS, NO HECHOS muy probablemente dichos pensamientos lleguen a convertirse en creencias que nos lleven a caer en un estado de ánimo negativo y a tomar decisiones negativas. A veces fatales.

Una vez que aprendemos a PONER ATENCIÓN a nuestros pensamientos y comenzamos a cuestionar si realmente se trata de hechos, podemos poco a poco separarnos de ellos. Verlos como PENSAMIENTOS. NO COMO HECHOS. (a menos de que tengas una bola de cristal que te deje ver el futuro o un estudio científico que te asegure que ese pensamiento que tuviste es un hecho comprobado).


Pero, ¿en dónde entra el -Mindfulness-?


La herramienta para practicar Mindfulness, es la meditación consciente. Durante cierta cantidad de tiempo, de preferencia preestablecido, estamos en silencio, enfocando nuestra atención al flujo de la respiración y notando cuando nuestra mente se “distrae” con pensamientos. Ese es el momento clave. Es cuando tenemos la oportunidad de hacernos conscientes de qué es lo que estamos pensando.

El reto es no quedarnos enganchados en los pensamientos e ir trabajando la habilidad de regresar la atención al flujo de la respiración. Suena sencillo, pero en realidad es una habilidad que podemos ir desarrollando únicamente con práctica, con mucha paciencia y con tiempo.


Me atrevo a decir que el implementar la práctica de Mindfulness combinada con Terapia Cognitiva me ha cambiado la vida, me ha hecho más libre y más feliz.

Debido a mi embarazo, me voy a ausentar unos meses para cuidar de mí, de mi familia y de mi bebé, pero a finales de éste año regresaré a continuar impartiendo éste curso con muchas ganas y mucha ilusión de seguir ayudando a quienes necesiten.


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